Visión y carácter detrás de una trayectoria que marcó el sector
Karen Retana Barboza/ Periodista
En los años en que el turismo en Costa Rica apenas comenzaba a tomar forma, Jane Lemarie Caicedo ya imaginaba un país conectado con el mundo, con rutas bien trazadas, pequeños hoteles fortalecidos y una industria capaz de competir a nivel internacional.
Esa visión, que parecía adelantada a su tiempo, se convertiría en el hilo conductor de una trayectoria marcada por la iniciativa, el liderazgo y una determinación constante por construir.
Antes de llegar a Costa Rica, Jane había forjado su camino en Ecuador, especialmente en la ciudad de Cuenca, donde dio sus primeros pasos en el turismo como guía. Recorriendo calles, relatando historias y descubriendo el valor de cada rincón, entendió pronto que el verdadero potencial turístico residía en la organización. Desde esa convicción impulsó la capacitación de guías, estructuró el turismo receptivo y diseñó rutas emblemáticas hacia destinos como Gualaceo, Chordeleg e Ingapirca. Aquella etapa la consolidó como una pionera en un sector que empezaba a profesionalizarse.
Su camino se amplió en paralelo con el periodismo. En radio, televisión y prensa desarrolló una voz propia, cercana y firme, desde la cual promovía el turismo y abordaba temas sociales. Esa combinación entre comunicación y gestión le permitió comprender el turismo desde dos dimensiones: la operativa y la narrativa. Esa visión integral la llevó a ser seleccionada en 1995 para participar en un congreso internacional impulsado por el entonces presidente José María Figueres, una experiencia que marcaría un punto de inflexión.
Al conocer Costa Rica en aquellos años, Jane encontró un país con una riqueza natural extraordinaria y un enorme potencial en desarrollo. La infraestructura turística avanzaba con pasos iniciales y el sector empezaba a organizarse. Observó, comparó y, sobre todo, proyectó. Donde muchos veían un país pequeño, ella vio una oportunidad.
De regreso en Ecuador, su relato no fue recibido con entusiasmo, más bien generó incredulidad, ya que nadie creía que un presidente se mezclara con la gente, que el turismo pudiera despegar en un país tan incipiente, o que ella hubiera encontrado un nicho real. Fue entonces cuando el orgullo profesional hizo lo suyo. En 1995 tomó la decisión de establecerse en San José
Desde el corazón de la ciudad abrió su primera agencia de viajes y comenzó a construir conexiones: articuló rutas, generó alianzas con aerolíneas y atrajo viajeros.
Su presencia dentro del sector turístico se volvió cada vez más influyente, ya que participó activamente en asociaciones, integró juntas directivas y asumió cargos de liderazgo en diversas organizaciones. En un entorno donde predominaban figuras masculinas, su nombre comenzó a destacar con fuerza, así como su energía, su constancia y su participación activa le dieron una visibilidad particular: Jane estaba presente, proponiendo, articulando, impulsando.
Uno de los capítulos más significativos de su trayectoria surgió a partir de su trabajo con los pequeños hoteles. Identificó en este segmento una oportunidad para fortalecer la base del turismo y decidió organizarlo. Desde ahí lideró procesos que trascendieron fronteras: presidió la Red Nacional de Pequeños Hoteles, la Federación Centroamericana y la Red Iberoamericana, donde incluso recibió el reconocimiento como presidenta vitalicia.
Desde esos espacios impulsó iniciativas visionarias: sistemas de reservas digitales propios cuando el mundo digital apenas comenzaba a expandirse, esquemas de compras conjuntas que optimizaban recursos y programas de capacitación profesional con estándares internacionales. Varias de estas propuestas encontraron mayor desarrollo en otros países de la región, reflejando tanto su capacidad de anticipación como los desafíos propios del entorno en el que operaba.
Su experiencia como agente de viajes también la llevó a identificar otra necesidad concreta que fue en su momento la falta de hospedajes accesibles en el centro de San José. A partir de esa observación nació su hotel Amón Real. Participó en cada detalle, desde el diseño hasta la distribución de los espacios, incorporando elementos inspirados en su experiencia en Ecuador. Hoy, con más de 30 habitaciones, el hotel se mantiene como una extensión de su visión empresarial.
A lo largo de su trayectoria, Jane ha impulsado múltiples propuestas que con el tiempo se volverían habituales en la industria como lo son sistemas de transporte turístico similares a plataformas actuales, modelos digitales de reservas, certificaciones profesionales y proyectos de transformación urbana para el centro histórico de la ciudad. Algunas de estas ideas encontraron eco inmediato; otras avanzaron con mayor lentitud, dejando entrever los desafíos de impulsar cambios estructurales.
La falta de apoyo institucional, la burocracia y, según ella misma señala, una cultura poco abierta a propuestas externas, frenaron iniciativas que años después terminarían siendo implementadas por otros, en otros contextos
Entre Costa Rica y Ecuador, Jane ha construido una vida que conecta territorios, culturas y sectores. Mientras en su país de origen mantiene reconocimiento, vínculos políticos y espacios de liderazgo, en Costa Rica su camino ha estado acompañado de retos que han puesto a prueba su perseverancia. Esa dualidad ha fortalecido su carácter y ha reafirmado su compromiso con el desarrollo del turismo.
En diversos países de la región recibió distintos reconocimientos entre ellos: visitante distinguida por el Alcalde de la Ciudad de Guatemala, Álvaro Arzú; huésped de honor de la ciudad de Santiago de Guayaquil en Ecuador; huésped ilustre de Quito por el Concejo Metropolitano de esa ciudad y visitante distinguida por la Corporación Municipal del Distrito Central de Tegucigalpa, Honduras.
Hoy, su historia sigue en movimiento. Trabaja en el relanzamiento de la Red Nacional de Pequeños Hoteles y en la elaboración de un segundo libro técnico que busca aportar al fortalecimiento del sector. Su trayectoria refleja una forma de entender el turismo como un sistema integral, donde la formación, la organización, la innovación y la conexión internacional se entrelazan.
Jane Lemarie forma parte de esa base silenciosa sobre la que se construyen las industrias. Su legado se percibe en ideas y caminos que hoy parecen naturales, pero que en su momento nacieron de una visión clara y una voluntad inquebrantable por hacer que las cosas sucedan.
