Mario Socatelli, referente latinoamericano en el tema plantea que la sostenibilidad ya no es suficiente frente a la crisis global y propone un modelo turístico enfocado en restaurar ecosistemas, fortalecer comunidades y generar experiencias capaces de cambiar la relación entre el ser humano y la naturaleza.
Durante décadas, la industria turística construyó su discurso alrededor de la sostenibilidad. Hoteles ecológicos, reducción de residuos y certificaciones ambientales se convirtieron en parte de una narrativa que prometía equilibrar desarrollo económico y conservación. Sin embargo, para el especialista costarricense Mario Socatelli, ese modelo quedó corto frente a los desafíos ambientales y sociales que enfrenta actualmente el planeta.
El experto en desarrollo regenerativo considera que la humanidad atraviesa una crisis global que obliga a replantear la forma en que funcionan las actividades económicas, incluido el turismo. A su juicio, ya no basta con reducir impactos negativos o mantener un equilibrio; el reto ahora consiste en restaurar territorios, fortalecer la vida comunitaria y reconstruir la relación entre las personas y los ecosistemas.
“Es imposible sostener lo que no es sostenible”, afirma Socatelli al cuestionar un modelo de crecimiento ilimitado en un planeta con recursos finitos. Desde su perspectiva, la sostenibilidad turística terminó convirtiéndose en muchos casos en un accesorio de competitividad y mercadeo, más enfocado en la imagen ambiental que en una verdadera transformación estructural.
Por eso, el especialista prefiere hablar de “turismo con enfoque regenerativo” antes que de “turismo regenerativo” como una categoría aislada. Explica que no se trata de un tipo específico de turismo asociado únicamente a zonas rurales o naturales, sino de una nueva manera de entender y gestionar la actividad turística en cualquier territorio.
La propuesta regenerativa busca integrar a comunidades, empresas, instituciones y visitantes dentro de una visión sistémica donde el territorio sea entendido como un organismo vivo. En ese modelo, el éxito del turismo no se mide exclusivamente por la cantidad de visitantes o la generación de ingresos, sino por la capacidad de crear bienestar social, cultural, ambiental y económico de largo plazo.

Socatelli sostiene que las nuevas generaciones muestran cada vez más interés por experiencias con sentido profundo, capaces de generar conexión emocional y transformación personal. Bajo esta visión, el visitante deja de ser un espectador pasivo para convertirse en un actor activo de la experiencia turística, estableciendo vínculos reales con las comunidades anfitrionas y con la naturaleza.
El especialista también advierte que la regeneración no puede reducirse a recetas mecánicas ni a procesos lineales. Considera que uno de los principales desafíos consiste en abandonar la lógica tradicional de control y adoptar un pensamiento holístico que permita comprender la complejidad de los sistemas sociales y ecológicos.
Como referencia internacional, Socatelli menciona experiencias impulsadas en Nepal, México, Chile, Indonesia y Costa Rica, donde distintas organizaciones trabajan en modelos turísticos orientados a revitalizar comunidades y ecosistemas. Entre ellas destaca iniciativas desarrolladas por la Fundación REImagine y la Universidad para la Cooperación Internacional, enfocadas en transformar proyectos sostenibles en experiencias regenerativas.
El investigador costarricense además presentará el próximo 09 de junio su libro “Desarrollo regenerativo aplicado al turismo”, una obra en la que profundiza sobre los fundamentos conceptuales y prácticos de este enfoque. La publicación se suma a otros trabajos académicos impulsados por Socatelli alrededor del desarrollo regenerativo y el futuro del turismo. Esta publicación se convierte en su sexto libro, mientras que posee más de un lustro de años de estar teorizando sobre el desarrollo regenerativo en el turismo.

Para el autor, el cambio comienza con una transformación de la mentalidad. Desaprender modelos tradicionales, aceptar la incertidumbre y actuar desde un propósito claro son, según explica, pasos fundamentales para construir una actividad turística capaz de generar bienestar tanto para las personas como para el planeta.
A su criterio, el futuro del turismo dependerá de la capacidad de los destinos para construir experiencias más humanas y conscientes. A diferencia del modelo tradicional, enfocado principalmente en el consumo y la rentabilidad, el enfoque regenerativo apuesta por crear vínculos emocionales entre visitantes y comunidades anfitrionas. El objetivo, es que cada viaje deje no solo beneficios económicos, sino también aprendizajes, sentido de pertenencia y una mayor conciencia sobre la relación entre las personas y el entorno natural.
Sin embargo, la transformación del turismo requiere cambios profundos en la forma de planificar los territorios y tomar decisiones. Esto implica involucrar activamente a las comunidades locales, reconocer los límites ecológicos y entender que cada destino posee una identidad propia que no debe sacrificarse por el crecimiento turístico.