Un nuevo destino y hotel costarricense llega al mapa del lujo mundial
Ubicado a orillas del Golfo Dulce y rodeado de selva tropical, en la Península de Osa se encuentra el exclusivo eco-lodge Playa Cativo Lodge. Esta propiedad fundada desde el 2012, oficialmente fue admitida en Small Luxury Hotels of the World (SLH), una de las colecciones internacionales más prestigiosas de hoteles independientes de lujo.
Small Luxury Hotels of the World reúne una colección internacional de hoteles independientes seleccionados por su carácter, individualidad y capacidad de ofrecer experiencias únicas.
Este reconocimiento pone bajo los reflectores internacionales una de las regiones más extraordinarias de Costa Rica: la Península de Osa y el Golfo Dulce.
La Península de Osa es reconocida como una de las regiones con mayor biodiversidad del planeta. En este territorio, la selva tropical, los ríos, los manglares y el océano convergen en un paisaje excepcionalmente conservado. En el corazón de esta región se encuentra el Golfo Dulce, un ecosistema marino de características únicas, rodeado por extensiones de bosque tropical y hogar de una diversidad de especies marinas y terrestres.
Allí con un alto enfoque de sostenibilidad yace Playa Cativo Lodge, una propiedad donde la naturaleza no es solo el escenario de la experiencia, sino el motivo de su existencia.
Kenneth Hidalgo, gerente general de Playa Cativo Lodge, afirma que la incorporación del hotel a Small Luxury Hotels of the World reconoce el lujo desde otra perspectiva, donde este no busca imponerse a la naturaleza, sino convivir con ella.
“Entrar a una de las colecciones más prestigiosas del mundo reconoce nuestra propuesta de hospitalidad basada en la independencia, la privacidad, la autenticidad y un profundo sentido de lugar. También, representa una oportunidad para que los viajeros internacionales descubran Osa y el Golfo Dulce como uno de los grandes destinos de naturaleza y lujo del mundo”, agregó Hidalgo.
El Lodge no cuenta con acceso por carretera, los huéspedes llegan exclusivamente por agua o helicóptero. Esto convierte la llegada en toda una experiencia integral, ya que sea por el agua o por el aire se puede apreciar y disfrutar la belleza del Golfo Dulce en diferentes perspectivas. Algunos son sorprendidos por el avistamiento de delfines o ballenas.
Al llegar el huésped verá como el océano se une con la selva y ya en la propiedad podrá avistar tucanes, monos, guacamayas rojas, perezosos, felinos silvestres y cientos de otras especies.
Las habitaciones abiertas al entorno permiten a los huéspedes experimentar los sonidos de la selva, mientras que piscinas privadas, servicio personalizado, actividades de bienestar y una propuesta gastronómica inspirada en productos locales complementan la experiencia.
“Es precisamente en este entorno donde hemos construido la identidad del hotel, donde trabajamos en que la conservación sea uno de nuestros pilares principales, la veamos como parte del lujo e involucremos al turista en las actividades de conservación”, agregó Higaldo.
Más del 95% de la propiedad se dedica a conservación, sumándose a los esfuerzos de protección del Parque Nacional Piedras Blancas.
La operación del lodge integra diferentes iniciativas orientadas a reducir su impacto ambiental y proteger los ecosistemas que lo rodean, incluyendo el uso de energías renovables, agricultura orgánica, programas de conservación de biodiversidad, eliminación de plásticos de un solo uso y sistemas de reciclaje.
La finca orgánica de Playa Cativo Lodge produce una parte importante de los ingredientes utilizados en la cocina del lodge, fortaleciendo el vínculo entre conservación, agricultura local y gastronomía.
“Tenemos el privilegio de trabajar en uno de los lugares más extraordinarios del planeta. Nuestra responsabilidad es ofrecer a nuestros huéspedes una experiencia excepcional, pero también, contribuir a que este lugar permanezca protegido para las futuras generaciones.”, concluyó Hidalgo.