Entre jardines, río y arquitectura abierta, el descanso adquiere un nuevo significado en una propuesta pensada para todos los sentidos.
En Hotel Casa del Río, en La Fortuna de San Carlos, el río, la vegetación y el espacio abierto funcionan como la base sobre la que se construye la experiencia del visitante.
El viajero llega, muchas veces, con el ritmo aún acelerado pero basta cruzar la entrada para que algo cambie. Tal vez es el murmullo constante del río que abraza la propiedad o la sensación de amplitud, de aire limpio, de estar en un espacio donde la naturaleza no es decoración, sino protagonista.
Casa del Río es el resultado de la visión de una familia costarricense que entendió que el verdadero lujo no está en lo ostentoso, sino en lo auténtico. En despertar con el canto de los pájaros, en caminar descalzo sobre el zacate húmedo, en sentir que cada rincón tiene una historia que contar.
La propiedad tiene aproximadamente 10 años de existir, iniciando como un proyecto tipo Airbnb, y hace alrededor de cuatro años y medio dio el salto para consolidarse como hotel boutique.

Su nombre surge del entorno natural privilegiado en el que se encuentra, ya que el río La Fortuna atraviesa la propiedad, brindando un contacto directo con la naturaleza. El terreno es extenso, compuesto por ocho hectáreas caracterizadas por su vegetación exuberante, paisajes montañosos y un ambiente de tranquilidad ideal para el descanso.
Aquí, cada detalle parece pensado para reconectar. Las 31 habitaciones, cada una con nombre de pez, como un guiño al río que le da vida al lugar, invitan a descansar sin prisa, sin ruidos innecesarios, solo el equilibrio entre comodidad y naturaleza.
Pero lo que realmente distingue a este lugar no es solo lo que se ve, sino lo que se vive. Su propuesta combina naturaleza, confort y una experiencia auténtica, destacando especialmente la cercanía con el entorno natural, a tan solo 1 kilómetro del centro de La Fortuna.

Al caer la tarde, la luz se filtra entre los árboles y transforma los espacios abiertos, donde sobresale un auditorio principal con capacidad para hasta 600 personas, concebido no sólo como un salón de eventos, sino como un escenario versátil que permite albergar congresos, convenciones y encuentros internacionales en un entorno natural poco convencional. A este se suma un segundo salón para 50 personas, diseñado para integrarse con el entorno mediante jardines verticales y vistas abiertas.
Dentro de esta misma vocación para eventos, el hotel incorpora una capilla religiosa para bodas, un espacio íntimo y rodeado de naturaleza que añade un valor diferencial para celebraciones especiales, integrando espiritualidad, paisaje y exclusividad en un solo lugar.
Su anfiteatro, rodeado de verde, se convierte en un punto de encuentro donde la comunidad y los visitantes comparten algo más que un evento, comparten una experiencia. Casa del Río ha decidido abrirse no solo al turista, sino también a la vida local, creando un puente entre quienes llegan y quienes siempre han estado. También se proyecta como un punto clave para la realización de encuentros internacionales.
El hotel complementa su propuesta con espacios diseñados para el bienestar y la recreación: áreas para la práctica de yoga, una piscina semiolímpica para natación y otras tres destinadas al disfrute, además de canchas para fútbol y pádel, posicionándose como pionero en este deporte en la zona. A esto se suman amenidades como jacuzzi, spa y gimnasio, que enriquecen una experiencia pensada para el equilibrio entre descanso y actividad.

En el ámbito gastronómico, el hotel ofrece una propuesta que fusiona cocina nacional e internacional, incorporando platos típicos costarricenses junto con opciones globales. Cada plato es una invitación a descubrir, a saborear con calma, a entender que viajar también es comer con sentido; muestra de ello es que su restaurante ha logrado posicionarse como uno de los mejor valorados en la zona según plataformas como Tripadvisor.
Uno de sus principales diferenciadores es la combinación entre ubicación estratégica, contacto directo con la naturaleza y un enfoque en la calidad humana del servicio. Todo lo que ofrece el hotel es auténtico y está integrado al entorno natural, lo que genera una experiencia única para los visitantes.
A futuro, el proyecto busca consolidarse como un referente en la región para la realización de eventos de alto nivel, tanto nacionales como internacionales, fortaleciendo además su vínculo con la comunidad local y promoviendo el desarrollo turístico sostenible en La Fortuna.