Especialistas de España, México, Portugal y Costa Rica analizaron en Termatalia 2026 las aplicaciones de los recursos termales y marinos en la cosmética, la salud cutánea y el desarrollo de productos sostenibles.
La evidencia científica de la talasoterapia hasta la innovación con peloides, puso en perspectiva el potencial de los recursos naturales para crear tratamientos diferenciados y abrir nuevas oportunidades en el turismo de bienestar.
El agua termal, los minerales y los recursos del medio marino se posicionan como materias primas de interés para la innovación cosmética, en un sector que busca integrar conocimiento científico, sostenibilidad y nuevas experiencias de bienestar. Así quedó de manifiesto durante la sesión «Cosmética termal y marina. Talasoterapia», desarrollada en el Espacio Aqua de Termatalia 2026, en Expourense, Galicia, España, con la presencia de Revista Viajes Digital.
La jornada reunió perspectivas académicas y empresariales de España, México, Portugal y Costa Rica, con intervenciones centradas en las propiedades de las aguas mineromedicinales, los componentes del agua de mar, la formulación de cosméticos y el aprovechamiento responsable de los recursos naturales.
La sesión fue moderada por Lourdes Mourelle, de Peloides Termales, España, quien destacó la importancia de incorporar la talasoterapia a la conversación internacional sobre turismo termal, especialmente por las posibilidades que ofrece América Latina, una región con extensas costas y una importante diversidad de recursos naturales.

«No somos el planeta Tierra, somos el planeta agua», expresó Mourelle al introducir el tema y defender una visión más amplia del termalismo, que contemple tanto las aguas mineromedicinales como las posibilidades del medio marino.
La moderadora también explicó que el desarrollo de bases cosméticas permite que cada balneario pueda incorporar posteriormente su propia agua mineromedicinal, una posibilidad que vincula la investigación y la formulación con las características particulares de cada establecimiento termal.
La primera exposición estuvo a cargo del doctor José Manuel Carbajo, de la Universidad Complutense de Madrid, España, quien abordó los fundamentos de la cosmética termal y los elementos que intervienen en su formulación.
El especialista explicó que esta disciplina comprende la aplicación cosmética de las aguas minerales y de los recursos derivados del medio termal para el cuidado y la protección de la piel, considerando sus propiedades fisicoquímicas y biológicas.

Entre esos recursos mencionó las sales minerales, los oligoelementos, los componentes gaseosos, la materia orgánica natural, los elementos presentes en suspensión y los peloides, materiales utilizados en determinados tratamientos termales.
Carbajo subrayó que las propiedades de un agua no pueden generalizarse, pues dependen de su composición. Por ello, los efectos atribuidos a la balneoterapia y a los productos derivados deben analizarse en función de las características específicas de cada recurso.
Su exposición también puso el foco en los desafíos técnicos de la cosmética termal. El transporte del agua, la conservación de sus características, la estabilidad de las emulsiones y los geles, el control del pH y la compatibilidad entre los minerales y otros ingredientes son factores que deben considerarse durante el desarrollo de un producto.
El especialista señaló, además, que el proceso de fabricación debe tomar en cuenta la temperatura, especialmente cuando se busca preservar determinados componentes del agua. La formulación requiere, por tanto, un equilibrio entre las propiedades del recurso natural, la estabilidad del cosmético y las condiciones necesarias para su conservación.
La intervención permitió comprender que transformar un agua mineromedicinal en un producto cosmético exige conocimientos científicos y técnicos, más allá de incorporar agua o minerales a una preparación convencional.

La doctora Patricia Hernández, de Bio Equilibre, México, presentó la ponencia «Belleza que nace del mar. Evidencia científica en talasoterapia», en la que abordó las investigaciones sobre el agua marina y sus componentes, así como su relación con el cuidado de la piel.
La especialista explicó que la talasoterapia comprende el uso del agua de mar y de otros recursos del entorno marino, entre ellos las algas y los peloides o fangos. Desde esta perspectiva, el tratamiento no se limita al agua como ingrediente, sino que considera también los componentes y las condiciones del medio en el que se desarrolla.
Hernández centró parte de su exposición en la barrera cutánea, una estructura fundamental para mantener la hidratación y proteger la piel frente a factores externos como la radiación ultravioleta, la contaminación y determinados productos irritantes.
Según expuso, diversos estudios han examinado la participación de los minerales del agua marina en procesos relacionados con la hidratación, la inflamación y el equilibrio de la piel. Entre los componentes mencionó el calcio, el magnesio, el potasio y el zinc, además de otros oligoelementos cuya presencia y concentración pueden variar según la procedencia del agua.
La especialista insistió en que no todas las aguas marinas poseen exactamente la misma composición y que una concentración salina elevada no significa, por sí sola, que un agua sea mejor para una aplicación cosmética. La selección y el equilibrio de los componentes deben responder al propósito del producto y a sus características de formulación.

Otro de los puntos centrales fue la necesidad de abordar la talasoterapia con criterios científicos y bajo condiciones adecuadas. Hernández señaló que el desarrollo de tratamientos debe contemplar las características del agua, la formulación de los cosméticos y las necesidades específicas de la piel.
Su planteamiento resumió una tendencia que gana espacio en la cosmética contemporánea: pasar de una preocupación centrada exclusivamente en la apariencia a otra que prioriza la protección de la barrera cutánea, el equilibrio y la salud de la piel.
Su mensaje final puso en valor la posibilidad de que cada región aproveche sus recursos termales particulares para desarrollar productos con identidad propia, siempre que exista investigación que respalde su transformación y utilización.
Herminia Domínguez, de la Universida de de Vigo, presentó el «Proyecto SMACC+: cosmética marina sostenible», una intervención que incorporó a la sesión la perspectiva de la investigación universitaria y la innovación aplicada a los recursos del medio marino.
Su presencia reforzó el papel de las instituciones académicas en el desarrollo de soluciones que permitan explorar el potencial de los ingredientes marinos dentro de una industria cosmética que debe prestar atención tanto a la eficacia de sus productos como a la procedencia de sus materias primas.
La investigación y la colaboración entre universidades, empresas y otros actores especializados constituyen elementos relevantes para avanzar hacia formulaciones que respondan a las exigencias técnicas y ambientales del mercado.

La perspectiva industrial estuvo representada por Ana y Rita Palmeira de Oliveira, de LabFit & Pharmapoli, Portugal, con la ponencia «De la idea al producto: formulación y fabricación de cosméticos termales».
Esta intervención abordó otra etapa fundamental de la cadena de valor: convertir las propiedades potenciales de un recurso natural en un producto que pueda formularse, fabricarse y utilizarse bajo condiciones controladas.
El tema se relacionó con los desafíos expuestos por Carbajo, particularmente la estabilidad de las formulaciones y la necesidad de considerar las características de las aguas minerales y sus componentes durante el desarrollo de productos cosméticos.

La transición desde la materia prima hasta el producto terminado requiere, precisamente, combinar el conocimiento del recurso natural con las herramientas de formulación y los procesos de fabricación adecuados.
relevante para el sector: el valor de un recurso natural no reside únicamente en su origen, sino también en la capacidad de estudiarlo, formularlo de manera adecuada y transformarlo responsablemente en una propuesta de bienestar.
Una perspectiva que conecta la ciencia con la innovación y que abre nuevas conversaciones sobre el papel de la cosmética termal y marina en el futuro del turismo de salud.