| | Invitado Especial

José Napoleón Duarte, ministro de Turismo de El Salvador (izq) con Joaquín Fernández Flores, Editor Asociado de Revista Viajes (derecha) en entrevista en mayo de 2018.

El Ministro de Turismo de El Salvador, José Napoleón Duarte, nos recibe en su despacho y con su amabilidad de siempre nos ofrece una taza de café. "Prepárelo como me lo prepara a mí", le dice a su asistente y comienza a hacer memoria de las declaraciones que concedió a Revista Viajes cuando recién había tomado posesión de su cargo. En aquella oportunidad hablaba de planes y de sueños. Nueve años después, comparte con nuestros lectores sus excelentes resultados y nos pide que agendemos para dentro de un año, la última entrevista que concederá a medios internacionales.

Máster en Administración de Empresas y experto en microfinanzas, participó como funcionario del  BID en diversos programas para el fomento de la micro  y pequeña empresa en varios países latinoamericanos. Sobre la base de esa experiencia, organizó en El Salvador el exitoso programa Pueblos Vivos, concebido como herramienta para el desarrollo de las economías locales por medio del turismo. Actualmente se encuentra en fase edición su libro Mis pueblos - Construyendo plataformas turísticas para la gente, en el cual tendremos la oportunidad de conocer en detalle su visión y su estrategia.

"Ahora pienso en turismo las 24 horas", nos comenta cuando encendemos la grabadora para dar inicio a esta agradable y fructífera conversación.

¿Cuáles considera sus principales logros al frente del Ministerio de Turismo?

Las ideas que yo tenía al principio se las expresé a Revista Viajes en el año 2009, en mi primera entrevista con un medio internacional. Planteaba que el turismo debía transformarse y que los programas tenían que ser sostenibles. Había que formar equipos de trabajo no solo en el escritorio, sino a nivel territorial.

En aquella época hablé de Pueblos Vivos. En estos nueve años organicé este programa, lo institucionalicé, le di presupuesto y lo fomenté a través de equipos profesionales. Cada año ha sido más exitoso gracias a las comunidades, comités de desarrollo turístico, alcaldes y concejales. Me siento dichoso de haber formado Pueblos Vivos. Los resultados no han sido solo alegóricos, sino que están respaldados en los registros del turismo interno, que antes no teníamos. Desde el principio de mi gestión visualicé el programa como una gran opción para lograr tres objetivos fundamentales: dinamización de la economía turística a nivel de las regiones, comunidades y pueblos, aumento en el nivel de ventas de los micro y pequeños empresarios involucrados, rescatando festivales y articulando esfuerzos para que los municipios rescataran sus costumbres e historia; y generación de empleo en el sector formal e informal.

Implementamos el modelo de adentro hacia afuera, que se basa en complementar el turismo internacional con el nacional. Estos dos componentes tenían que irradiar importantes contribuciones económicas y ser complementarios para que esa reciprocidad pudiera orientar nuevas oportunidades. De hecho, ha funcionado muy bien. No pensábamos que íbamos a lograr elevar el gasto turístico al nivel actual de 1.500 millones de dólares. No imaginé que tendríamos el impacto de triplicarlo. En este momento Pueblos Vivos cuenta con 53 circuitos turísticos. A nivel internacional, hemos obtenido muy buenos resultados promoviendo el surf, la cultura y la playa.

¿Cuáles fueron las acciones que promovió para que El Salvador tuviera más inversión y promoción turística?

Desarrollé una estrategia de inversión a través de dos elementos. El primero fue tratar de interactuar con el crecimiento del Fondo de Contribución Especial, es decir incentivar el número de turistas que llegan a El Salvador con el fin de incrementar el gasto en alojamiento, transporte y otros servicios. Para cumplir ese objetivo ha sido muy importante lograr que se hable de nuestro país en forma positiva. En el año 2017 tuvimos mil reportajes turísticos sobre El Salvador en diferentes medios internacionales. El segundo elemento es el incremento en los viajes, dado que en la medida en que viaje más gente, percibimos más impuestos. Como resultado, actualmente tenemos $11 millones de ingresos gracias a estas estrategias.

Además, no se puede hablar solo del país, pues estamos en un contexto regional y globalizado. Entonces, debemos colocar a El Salvador en una perspectiva de doble ángulo, sobre la base del Triángulo del Norte y Centroamérica. Nosotros participamos en cuatro organismos centroamericanos para promocionar y destacar la marca Centroamérica, tan pequeña tan grande, y hemos hecho un trabajo sostenible para posicionarla en diferentes mercados por medio de estrategias específicas. En el Triángulo del Norte hemos hecho planes conjuntos, con énfasis en la necesidad de mejorar  la calidad de servicios en las fronteras. También hemos fortalecido nuestra presencia en organismos como el Consejo Centroamericano de Turismo, la Organización del Mundo Maya y la Organización Mundial del Turismo, donde los enfoques han sido de gobernabilidad, promoción y seguridad turística, colocación de nuevos productos, establecimiento de estándares de calidad, certificación de destinos, entre otros.

Después de su larga trayectoria en instituciones financieras internacionales, ¿cómo se convierte usted en Ministro de Turismo?

En el año 2009 tuve tres ofrecimientos para entrar al gobierno. Decliné los dos primeros y se me ofreció la cartera de turismo. Yo les dije que no sabía de turismo, yo soy un profesional, tengo una maestría, pero no conocía nada sobre ese tema, pero me contestaron que yo tenía las capacidades ideales para el cargo. Pedí un día horas para pensarlo. Quería hablar con mi esposa, mis hijos y mis nietos, porque para mí lo fundamental es mi familia. Después de consultarlo y obtener su apoyo, al día siguiente llamé a Carlos Cáceres, quien me ofreció este puesto, para decirle que con mucho gusto aceptaba el nuevo reto. Así fue como tomé posesión del cargo.

Con mucha satisfacción puedo afirmar que hemos realizado un trabajo transparente, serio y responsable, cuidando los recursos para maximizar los resultados. Hoy pienso en turismo las 24 horas, pero he tenido que aprender mucho, por lo que a través de Revista Viajes quiero enviar un saludo a mis amigos de todos los países de la región centroamericana, Panamá, Belice, República Dominicana y otros países de América Latina, que me han acompañado en este esfuerzo por atraer flujos turísticos de los grandes mercados emisores.

Estoy a un año de terminar mi gestión y continúo trabajando con la misma ilusión del primer día. Voy a dejar listos doce proyectos y dejaré preparados otros para el nuevo ministro, por lo que desde ya podemos agendar para dentro de un año una nueva entrevista con Revista Viajes, con el fin de trasladar a sus miles de lectores los resultados más relevantes mis dos períodos al frente de la cartera de turismo.

¿Cómo podría resumir los retos que vienen?

Si bien son muchos los retos que tengo para finalizar mi gestión, considero que son más los que tendrá el nuevo ministro. El gran desafío es continuar incentivando la inversión, el empleo y generando confianza, para dar el salto cualitativo que necesitamos. Sueño con ampliar y fortalecer la oferta turística. Sueño con que las bondades del turismo contribuyan al crecimiento de nuestra economía y al desarrollo de nuestro país. Necesitamos más facilidades de alojamiento, más opciones de transporte, terminar el aeropuerto, construir un aeropuerto en Oriente, contar con un puerto de cruceros para que puedan atracar barcos con 5.000 turistas,

También es indispensable mejorar la atención en las aduanas, alcanzar estándares de excelencia en el servicio migratorio, finalizar las obras de infraestructura contempladas en Fomilenio II, entre otras acciones importantes para consolidar el sector turismo en uno de los pilares de la economía nacional.


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