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Mauricio Rodríguez, Director Ejecutivo de CACORE, manifestó la posición del sector de restaurantes tras las medidas tomadas desde inicios del COVID-19.

Mauricio Rodríguez, Director Ejecutivo de CACORE, manifestó la posición del sector de restaurantes tras las medidas tomadas desde inicios del COVID-19.

¿Cuál es la situación de la industria de restaurantes?

La situación es paupérrima, estamos en momentos muy difíciles, y es que COVID nos ha venido a sacar una realidad en las que prácticamente el 100% de restaurantes tienen problemas financieros, más que esta industria está siendo golpeada desde el 2016 que habíamos entrado a una recesión y ahora con esta política de Gobierno, nos está matando pues el modelo de negocio nuestro no está hecho para atender a un 50% de capacidad sino a un 100%, y en un horario completo.

¿Cómo afectó el IVA a los restaurantes?

El tema de alquileres es uno de los más perjudicados, pero el más afectado ha sido el consumidor final, pues al estar pagando un impuesto más en sus actividades o compras, deben de restringir sus gastos en otras áreas, que a la larga pues afectan a los restaurantes, porque hay menos visitación.

¿Cuáles han sido las principales consecuencias para el sector con las medidas implementadas por el Gobierno?

Ha sido un grave error las restricciones horarias que nos están imponiendo. Por ejemplo ¿quién va a cenar a las 4 p.m. o 5 p.m.?, además las personas en general almuerzan de 12 p.m. a 1:30 p.m., entonces lo que se vendió durante la hora del almuerzo fue el único ingreso que se obtuvo. Si un restaurante tenía capacidad para 24 personas, con las medidas solamente pudieron recibir a 12, lo que genera una gran pérdida también.

Las aperturas y los cierren afectan no solo la materia prima (no se puede dejar los alimentos 12 días guardados porque se dañan), al igual que los equipos sin utilizar sufren daños.

¿Existe una congruencia entre las medidas impuestas y el sector restaurante?

Definitivamente se está castigando a una industria que siempre ha sido proactiva y que ha estado de la mano con el Ministerio de Salud. Fuimos los primeros en implementar protocolos que han sido aprobados y que se siguen de forma estricta, y ahora resulta que no se cree en los protocolos y lo peor de todo es que nunca hemos sido fuente de contagios.

Los expertos dicen que nos va a tomar hasta cuatro años poder llegar al mismo nivel desde antes de la pandemia, tomado las medidas necesarias y hasta el momento no hay un plan de recuperación. ¡El país tiene que abrir, no podemos seguir cerrados!

¿En cuánto se ha visto afectados los empleos desde el inicio del COVID-19?

Antes de la pandemia, se manejaban datos de alrededor de 202.000 personas que dependían de este negocio (restaurantes, sodas y bares). Actualmente se cree que se despidieron cerca de 30.000 personas y hay cerca de 5000 pequeños restaurantes que han quebrado, principalmente negocios de familia. Antes del 1 de agosto, teníamos cerca de 110.000 personas con contratos suspendidos y con la apertura pero con restricción en zonas naranjas, hay cerca de 60.000 personas que están recibiendo cero ingresos.

¿Por qué los datos difieren a los mostrados por el Ministerio de Trabajo?

Es algo muy sencillo, porque es falta de conocimiento del sector. El 90% de esos restaurantes, sodas y bares son de familia, que van a preferir recortar personal que recibir una demanda laboral y por eso es que ese número es tan amplio, porque no contabilizan a los pequeños negocios de 10 personas o menos.

Hay que tener claro que detrás de un cierre de un restaurante, la cantidad de afectación que hay es muy grande, incluidos los saloneros, la materia prima requerida por los agricultores, choferes, entre otros, que han tenido que convertirse en emprendimientos informales que también afectan a los negocios que en algún tiempo ya pagaba impuestos.

El gran problema es que al no tener ventas no se están pagando los alquileres. “Hay un montón de muertos andantes”, es decir que están cerrados porque no tienen el dinero para continuar su negocio y que el Gobierno lo quebró.

¿Se puede decir que la situación es insostenible?

Claro que sí. Entre más días pasen todo va a ser peor. Tenemos la fe, de que nos permitan trabajar, el problema no somos los restaurantes, las personas deben tener el cuidado al visitar a cualquier lugar y al igual que los negocios tomar las previsiones necesarias para su propio beneficio y no solo atribuir la responsabilidad a los restaurantes.

¿Está preparado el sector restaurante para continuar de inmediato si se levantan las medidas?

Por supuesto. Así se abran las medidas de inmediato, el sector restaurantero es muy trabajador y como estamos diciendo desde marzo pasado, “déjennos trabajar”, el trabajo dignifica.


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