París es una ciudad que nunca se agota. Clásica y contemporánea, elegante y vibrante, la capital francesa ofrece mil formas de vivirla, especialmente en fin de año, cuando las luces, la gastronomía y la cultura crean un ambiente único. Aquí van experiencias especiales, diferentes y con ese toque parisino que transforma cualquier viaje.
Recorrer los Pasajes Cubiertos del siglo XIX es una de las formas más encantadoras de conocer la ciudad. Los passages couverts, como Passage des Panoramas y Galerie Vivienne, son corredores históricos llenos de cafés, tiendas artesanales y librerías antiguas. Es un paseo romántico, protegido del frío y cargado de historia.
Otra experiência imperdible es tomar el té de la tarde en un hotel icónico. Le Meurice, The Ritz Paris y Hôtel de Crillon ofrecen ambientes cinematográficos donde el afternoon tea combina pâtisserie fina, música suave y aquele encanto parisino que no existe en ningún otro lugar.
Un paseo en barco por el Sena de noche sigue siendo un clásico que siempre sorprende. Los monumentos iluminados —la Torre Eiffel, el Musée d’Orsay, Notre-Dame— revelan una belleza distinta cuando vistos desde el agua y crean una atmósfera mágica.
Para una experiencia realmente sensorial, vale descubrir la perfumería artística en la Fragrance de L’Opéra, ubicada a pocos metros de la Ópera Garnier. Es una parada obligatoria para quienes aman los perfumes y buscan vivencias diferentes en la ciudad. La tienda se destaca por su perfumería de nicho exclusiva, con marcas difíciles de encontrar incluso en París, además de casas asiáticas y árabes emergentes, que son las grandes tendencias de 2025 y 2026. También ofrece atención personalizada para latinoamericanos, con comprensión cultural y recomendaciones adaptadas al estilo olfativo de cada persona. Elegir un perfume allí se siente como un ritual íntimo, perfecto para quien busca un regalo especial o simplemente desea vivir un momento único.
Las exposiciones temporales de moda y arte también son parte fundamental del roteiro parisino. Museos como Fondation Louis Vuitton, Musée Yves Saint Laurent, Palais Galliera y la Bourse de Commerce – Pinault Collection siempre presentan exhibiciones extraordinarias, muchas veces con piezas raras y alta costura.
A hora de cenar, nada más parisino que escolher una brasserie clásica. Lugares como Le Relais de l’Entrecôte, Le Procope, La Coupole y Bouillon Chartier combinan platos tradicionales, ambientes animados y ese charme francés que conquista a cualquiera.
Para los amantes de los libros, explorar librerías históricas como Shakespeare & Company, Librairie Galignani y Librairie des Éditions du Centre Pompidou es un deleite. Son espacios hermosos, silenciosos y llenos de historia, ideales para una pausa en el ritmo acelerado de la ciudad.
Para culminar el viaje, asistir a un espectáculo en la Ópera Garnier o en la Ópera Bastille es una experiencia única, incluso para quienes no son aficionados al ballet o a la ópera. Los teatros en sí ya valen la visita por sua arquitetura impresionante. Y, como tradición francesa de invierno, patinar sobre hielo en alguna de las pistas que surgen por la ciudad es una actividad divertida e inolvidable, especialmente para quem viaja en pareja o en familia.
París se vive con los sentidos. Entre cultura, gastronomía, moda y experiencias olfativas únicas, la ciudad ofrece un fin de año lleno de belleza y descubrimientos. Y para quienes desean sentir París más allá de las postales, la combinación perfecta es esta: arte, gastronomía, luces… y una visita a la Fragrance de L’Opéra, para llevarse un pedacito de lo más sensorial y sofisticado de la ciudad.