| Ambiente

Cada año, entre los meses de octubre y abril, miles de aves migratorias llegan a la Reserva Biológica Lomas Barbudal y a sus alrededores, que se convierten en el hábitat temporal ideal para estas especies migratorias.

La migración de estas aves permite la conectividad ecológica entre ecosistemas de todo el continente, promoviendo la participación y cooperación científica a nivel mundial. Las aves aprovechan las áreas protegidas, pero también áreas privadas de cultivos - especialmente de arroz - que también brindan servicios ecosistémicos indirectos al propiciar un hábitat ideal para estas aves con sus aguas inundadas.

Por este motivo, funcionarios del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) amplían en estos meses su radio de control y protección para poder proteger la vida silvestre en la zona.

Manrique Montes, Administrador de la Reserva Biológica Lomas Barbudal, mencionó que, “Estas aves al igual que muchas migratorias, sólo buscan alimento y un hábitat temporal ideal, mientras pasan los meses de fuerte invierno en Norte América (Canadá y Estados Unidos) lugar de procedencia de estas maravillosas aves”. 

Para el año 2019, se contaron cerca de 10.000 patos aproximadamente, la mayoría de la especie comúnmente llamada zarceta aliazul y pato canadiense (Spatula discors). En lo que va de la temporada 2020, se contabilizan hasta el momento 6.000 individuos, según personal del Sistema Nacional de Áreas de Conservación que trabaja en la zona.

El avistamiento de aves es un imán a la economía y el turismo local. En un conteo realizado en mayo, como parte del Gran Día Mundial 2020 de la plataforma e-Bird, el país registró 682 especies avistadas en el país. Este fue el sétimo registro más alto del mundo.

Según estudios del ICT, el mercado potencial de observadores de aves se estima en más de 9,2 millones de personas en el mundo, precisamente de turistas miembros de organizaciones internacionales. El 98% de dichas asociaciones se concentra en Estados Unidos y Europa.

El gasto promedio de los turistas interesados en aviturismo que visitan Costa Rica es de $3221 por estancia, con una permanencia promedio de 18 noches. Este tipo de turista tiene un rango de edad entre los 25 y 70 años. Además, tiene la particularidad de realizar amplios desplazamientos para la observación de aves.

El aporte de las especies de aves migratorias que llegan a la zona no es solamente en turismo, sino que también aportan otra serie de servicios ecosistémicos.

Las especies de aves migratorias como los patos, son importantes para los ecosistemas, ya que fungen como dispensadores de semillas, reguladores de especies de insectos y son indicadores de la salud de los ecosistemas acuáticos”, concluyó Montes.

Protección del SINAC.

Lomas de Barbudal es una reserva biológica de 2.279 hectáreas ubicada al suroeste de Bagaces, pero cuya área de influencia se extiende a las fincas aledañas, donde hay cultivos de caña, arroz y fincas ganaderas, una combinación de paisajes que, bien manejados, favorecen la diversidad avícola.

Durante el año 2019 se incautaron 10 armas de fuego a personas que estaban en la zona y habían cazado aves, según datos de la reserva Lomas de Barbudal. También algunas actividades agrícolas que contrastan con los objetos de conservación del Área silvestre protegida y su área de influencia como las quemas agrícolas no planificadas ni controladas la aplicación de pesticidas no autorizados, el saqueo de nidos y pichones y cacería.

Al mismo tiempo, los funcionarios de SINAC asesoran y apoyan a los agricultores de la zona para que puedan usar alternativas sostenibles para evitar que las aves dañen sus cultivos. Algunas innovaciones incluyen usar “cañones de sonido” para alejarlos de ciertas parcelas, sonidos que imitan a aves predadoras y lámparas o focos para ahuyentar a las aves en las noches durante los primeros días de germinación del arroz. De esta manera, las aves pueden convivir con los cultivos en la zona.

La Reserva Biológica Lomas de Barbudal y sus fincas aledañas que forman parte del área de influencia cubren una superficie de casi 7.000 hectáreas, según el plan de manejo del área protegida. El SINAC tiene cuatro guardaparques asignados a la zona.

A partir de enero, la mayoría de las especies de aves se trasladan hacia los humedales de Palo Verde, que tienen mejores condiciones para recibir turistas.

Según Montes: “Todas estas aves están ahora en Lomas de Barbudal y las zonas cercanas esperando a que las aguas de Palo Verde bajen. A partir de mediados de enero, cuando comiencen a bajar las aguas, se desplazan para el humedal del Parque Nacional”.


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