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En más de 2000 kilómetros cuadrados analizados se lograron descubrir pirámides, murallas, fosas y canales.
En más de 2000 kilómetros cuadrados analizados se lograron descubrir pirámides, murallas, fosas y canales.

La selva de Petén mantuvo oculta en sus entrañas una antigua Ciudad Maya cuya existencia era hasta hace poco desconocida.

Fue en el marco del “Proyecto Arqueológico Cueca El Mirador” donde a través de una tecnología de radar de alta precisión llamado LiDar (Detección y Medición de la Luz, con sus siglas en inglés) fue posible descubrir más de 60 mil estructuras mayas, incluidos cuatro centros ceremoniales con plazas y pirámides.

Esta tecnología de cartografía aérea se caracteriza por realizar un mapeo que escanea el terreno por medio de un láser, el cual es capaz de penetrar el dosel de vegetación a un ritmo de 560 mil puntos por segundo, lo que permitió identificar rasgos arqueológicos en imágenes 2D y 3D.

En más de 2000 kilómetros cuadrados analizados a través de LiDar se lograron descubrir pirámides, murallas, fosas, canales y una red de carreteras de más de 240 km de largo, asimismo fue posible el hallazgo de 64 cabezas con rostros humanos de tamaño real y completamente distintas entre sí.


Cortesía INGUAT. Año con año la llegada de turistas aumenta en esta zona arqueológica.
Cortesía INGUAT. Año con año la llegada de turistas aumenta en esta zona arqueológica.

La antropóloga Marcia de Hernández, explicó durante una presentación realizada en el marco de la Feria Internacional de Turismo (FITUR) que por medio de LiDar se localizó una red de calzadas únicas en el mundo, de gran tamaño, las cuales se encontraban elevadas de 3 a 5 metros sobre la superficie y que conectaban todas las ciudades dentro de la Cuenca El Mirador.

Los descubrimientos incluyeron a su vez campos agrícolas de tamaño industrial, canales de irrigación, con lo cual se concluyó que los mayas modificaron el paisaje más allá de lo que inicialmente se conocía. En algunas áreas se cultivó el 95% de la tierra disponible e incluso drenaron áreas pantanosas con fines agrícolas.

Un grupo de arqueólogos estadounidenses, europeos y guatemaltecos que trabajaron en conjunto con la Fundación Patrimonio Cultural y Natural Maya de Guatemala, sostienen que en esta ciudad habitaron al menos 10 millones de personas y que parte de su red de carreteras se utilizó para el transporte de mercancías.

A diferencia de otras culturas cuyas estructuras fueron destruidas con el paso del tiempo, en este caso, la selva creció ocultándolas y preservándolas.

“El sitio arqueológico El Mirador se ha venido descubriendo desde hace muchos años la diferencia es que hoy en día se han aplicado nuevos sistemas de investigación como el sistema LIDAR que ha hecho que el sitio muestre más de lo que aparentemente tenía como la red de carreteras, calzadas elevadas a 5 metros sobre el nivel de superficie, a 50 metros de ancho y kilómetros de distancia que conectan las ciudades con el mirador”, indicó la arqueóloga.

Los investigadores continuarán con el proyecto y piden a las autoridades desarrollar una ruta turística que respete el medioambiente, “sin crear caminos” y provocando “el mínimo impacto”.


Cortesía INGUAT. En esta ciudad habitaron al menos 10 millones de personas.
Cortesía INGUAT. En esta ciudad habitaron al menos 10 millones de personas.

Según Marcia de Hernández, la Cuenca El Mirador no solo es un proyecto de investigación arqueológico, sino también enseñan a las poblaciones la importancia de la conservación del área, para ello realizan propuestas de modelo de desarrollo que incluyan a las poblaciones.

Turismo arqueológico y cultural

La visita a Cuenca Mirador puede realizarse por helicóptero (un día) o vía terrestre, con circuitos en los que se camina 5, 6, 8 o 10 días en la ruta Carmelita-El Mirador, atravesando la Zona de Usos Múltiples y el Parque Nacional Mirador-Río Azul y visitando sitios como El Tintal, La Muerta, El Mirador, Nakbé, Wakná y La Florida a lo largo de 55 kilómetros de senderos.

La expedición está disponible los 365 días del año, incluido feriados. La mejor época para efectuarla es desde inicios de diciembre hasta fines de junio, temporada en la cual el nivel de esfuerzo físico es mínimo ya que los senderos se encuentran completamente secos y son fáciles de transitar.

De julio a noviembre, que coincide con la temporada de lluvia, es necesario realizar un esfuerzo físico adicional para transitar las áreas inundables y con lodo, que constituyen un 35% del recorrido.


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